Manuel de Falla y San Cecilio

Página redactada por María Victoria Molina Fernández con motivo de la bendición de la lámpara votiva en recuerdo a Manuel de Falla.
Parroquia de San Cecilio. Granada, 27 noviembre 2022.


La relación entre Manuel de Falla y la Iglesia de San Cecilio en Granada es un aspecto más de su profunda religiosidad, que es aludida con frecuencia al hablar del compositor. En este texto tratamos de recoger diversos testimonios sobre su fe, dados tanto por el propio músico gaditano como por aquellos que lo conocieron personalmente, o a través del estudio de los fondos del Archivo Manuel de Falla.


Todo es don

A los que Dios nos ha dado una gracia, nos impone el deber de cultivarla.

Manuel de Falla era consciente de que había recibido dos dones, la fe y la música, dos pilares que sostendrían su vida y sobre los que caminaría como railes de tren. A esos regalos Manuel de Falla uniría el agradecimiento, sabedor de que todo lo recibido es gratuito y muestra de ello es el testimonio que dará durante toda su existencia. Un ejemplo lo tenemos en su testamento, en el que pide que se celebre la Eucaristía por los que lo acompañaron en la fe y lo iniciaron en la música.   

En lo que concierne a los sufragios antes indicados es mi voluntad que, independientemente de los que se celebren dentro del Mes de Ánimas de cada año, así como, según la costumbre establecida, se celebren por mi alma a mi fallecimiento y sigan celebrándose en años sucesivos, acompañados siempre de eficaces limosnas, se dediquen otros en la misma forma a la santa memoria y al eterno descanso de nuestros amados padres (y de modo muy especial en las fechas de aniversario y en las fiestas de San José y del Santo Nombre de Jesús), así como en sufragio de nuestros abuelos y de todos nuestro demás difuntos, a los que se añadirán otros por el alma del Sacerdote de Cristo don Francisco de Paula Fedriani, mi primer confesor y director espiritual a quién debo los más santos y eficaces consejos e instrucciones para afianzar mi religión y para procurar cumplir las obligaciones que ella impone a todo humilde discípulo de Nuestro Señor Jesucristo. (En los días 2 de Abril y 27 de Noviembre de cada año se ha de celebrar de modo especial dichos sufragios). Añádanse todavía otros, de modo muy general, por las almas de quienes fueron mis demás confesores, mis maestros, mis bienhechores [sic] y mis amigos fieles, con especial mención de los que me iniciaron o procuraron perfeccionar en el cumplimiento de mi oficio, comenzando por don Clemente Parodi (mi buen maestro de primera enseñanza), por Sor Eloisa Galluzzo [sic], que en unión de mi querida Madre me inició en la música, así como por Don Felipe Pedrell y Don José Tragó, todos fieles cristianos y aptos, por consiguiente, para que la misericordia de Dios y la intercesión de Nuestra Señora hagan eficaces los sufragios ofrecidos por el descanso eterno de sus almas11. Archivo Manuel de Falla (en adelante A.M.F.) 8932, Testamentos.   .


Manuel de Falla y la música religiosa

José Mora Guarnido relata:

A Falla no le gustaba que lo llamáramos «maestro», título que le parecía demasiado pretencioso, título que solamente a Cristo le parecía adecuado a la valoración simbólica del designado; no hablaba tampoco de la música como de una alta profesión, sino de una artesanía, un oficio –«los que tenemos este oficio de la música…»22. PERSIA, Jorge (ed.). POESÍA : Revista ilustrada de información poética, nº 36-37. Número monográfico dedicado a Manuel de Falla. Madrid, Ministerio de Cultura, 1991, p. 153..

A pesar de su profunda religiosidad en el catálogo musical de Manuel de Falla no hay música religiosa como tal, José María Pemán recoge una conversación con Manuel de Falla, en la que el músico le decía que no encontraba una forma adecuada de expresarla:

El ideal de mi vida es escribir una Misa. Pero todavía no he encontrado la fórmula de la música religiosa: de la música que sea digna de ser ofrecida a Dios. Hacer el pastiche de lo gregoriano y polifónico es negarle a Dios todo el enriquecimiento de la música moderna. Hacer música moderna para Dios es hacerle entrar en promiscuidad con la pedantería laica y humanística que está en la raíz de toda esa música. Querría encontrar, para hablarle a Dios, una escritura sonora que fuera a la música lo que la prosa de Santa Teresa es a la literatura…

Luego hacía un gesto malhumorado con su paraguas aldeano  que siempre llevaba «por si acaso», aunque luciera sol y decía:

-Pero, claro… ¡habría que ser Santa Teresa!33. PEMÁN, José María. «Falla y la Atlántida. Un modo de acercarse a lo religioso», La Vanguardia, 24 de noviembre de 1961.  










La única obra que puede considerarse de carácter religioso es Atlántida en la que se puede apreciar filosofía religiosa pero no es litúrgica.


El arte y la fe


El maestro gaditano explicó lo que significaba para él la creación artística:

La obra de arte debe producirse y ejecutarse contemplándola como un viático, como una ayuda que se presta a los demás, pensando en fortalecer su ánimo y estimular su espíritu en el duro camino que han de emprender hasta alcanzar la vida eterna44. JIMÉNEZ, Luis. Mi recuerdo humano de Manuel de Falla. Granada, Anel, 1980, p. 34. 

El valor de lo que era el Arte y la Fe en Manuel de Falla queda patente en una carta a sus amigos cubanos Antonio y María Muñoz de Quevedo que tenían a cargo un conservatorio y un coro juvenil. Les dice:

Eso de que se quiera sustituir la Religión por el Arte me ha parecido siempre una de las fantasías más tristes con que la humanidad pretende engañarse. Mi gran afecto hacia ustedes y el que, aún sin conocerlos, profeso a esos simpáticos muchachos que ustedes dirigen, me impulsa a hablarles así, con el vehemente deseo de que todos sepan participar de los beneficios (¡inmensos!) que a la Religión debo en la Vida y en el Arte. Ahora, por ejemplo, ¿cómo sin ella podría conservar, no sólo el buen ánimo, sino hasta el entusiasmo en el trabajo, a pesar de hallarme enfermo desde hace más de dos años, y las serias intervenciones quirúrgicas que he debido sufrir? Y a mi convicción religiosa (católica, claro está) debo, sobre todo, la visión infinita de la vida, que en nada humano podamos hallar. Pues no basta con sentir, pensar y expresar la Belleza en la vida y en la muerte, sino que necesitamos vivir eternamente en Belleza. Sin este ardiente anhelo y sin esa cristiana esperanza que lo sostiene, ¿cómo sobreponernos a tanta fealdad y a tanta miseria con que frecuentemente tropezamos? Hay que dejarse de fantasías: solo en Dios y por su Evangelio podemos vencer al egoísmo, al dolor y a la muerte, y quienes así no lo vean no saben lo que pierden…Ahora bien, después de la verdad de Dios, lo primero es el Arte, pero iluminado y sostenido por «esa eterna y escondida fuente, que bien sabemos do [sic] tiene su manida, aunque es de noche»55. SOPEÑA, Federico. La música en la vida espiritual. Cuadernos. Madrid, Taurus, 1958, p. 37.    .

El mundo musical y social del compositor gaditano era consustancial a su cristianismo como nos indica en la carta que escribe a Ignacio Zuloaga en 1934 para contestar al pintor, quien en una misiva anterior se preguntaba:

He trabajado mucho; y he sufrido mucho; pues a los 65 años he llegado a saber que no sé nada. ¿Qué es el arte? ¿Dónde está el arte?66. Carta manuscrita de Ignacio Zuloaga a Manuel de Falla, fechada en Madrid el 21 de  noviembre de 1934. A.M.F. 7796-043. En: SOPEÑA, Federico (ed.). Correspondencia entre Falla y Zuloaga (1915-1942). Granada, Ayuntamiento de Granada, 1982, s.p.  

A lo que Falla le contesta:

Ahora bien: sobre sus interrogantes sobre lo que es y deba ser el arte, estamos perfectamente de acuerdo. Para mí, cada día que pasa, entiendo menos de arte ni de nada. Lo único que para mí se afirma, también cada día con fuerza indestructible, ya sabe usted qué es. No entiendo más verdad, absoluta verdad, en lo humano y en lo divino, en la vida y en la muerte, que el cristianismo puro, universal y eterno. Todo lo demás son «ganas de pasar el rato» y de dar palos de ciego. ¿No piensa usted lo mismo querido don Ignacio?77. Carta mecanografiada de Manuel de Falla a Ignacio Zuloaga, fechada en Granada el 26 de diciembre de 1934. Se conserva el original en el Archivo epistolar Fundación Zuloaga. Se puede consultar fotocopia en A.M.F. 7798-021. En: Correspondencia entre Falla y Zuloaga..., s.p.   


Al cuidado de la amistad

El compositor presta su ayuda a todo aquel que lo necesita, ya sea económica o de otra índole, sobre este particular se pueden encontrar innumerables ejemplos, de los que hemos extraído dos.

La primera carta, quizá no sea tan interesante como otras, pero la citamos porque Manuel de Falla siempre cuida del prójimo, ve en el «hermano» el rostro de Dios. De ahí que al saber que la viuda de Antonio  Arango, amigo gaditano de Manuel de Falla desde su juventud, se encuentra en una situación económica muy precaria, le ayuda. La carta dice así:

Estimado Don Manuel dispense la confianza que me tomo, pero la situación oprimida que estamos pasando desde la muerte de Antonio (q.e.p.d.) y por su memoria que tan buen amigo era de U., le ruego si le es posible un socorro que Dios N. S. se lo pagará.

Yo bastante delicada de salud, y mi hijo que ya tiene hechos los estudios de Delineante, he podido conseguir entre a hacer prácticas en la Oficina Técnica de este Ayuntamiento, pero todavía sin sueldo alguno.

Anticipándole las gracias de U. atenta que

 b.s.m.

 Eugenia Chaparro

 Viuda de Arango88 Carta manuscrita de Eugenia Chaparro a Manuel de Falla, fechada en Cádiz el 17 de junio de 1930. A.M.F. 6710/2-001.    

Manuel de Falla, en 1922, escribe a Pablo Picasso una carta de recomendación en la que le pide al pintor que reciba a Manuel Ángeles Ortiz, como podemos apreciar:

Mi excelente amigo don Manuel Ángeles Ortiz va a París, donde pasará una larga temporada y desea conocer a Vd. por ser un fiel devoto de su obra.

Esta  presentación no es de las que se hacen por simple fórmula de urbanidad… se trata de un amigo a quien estimo muy de veras y de un artista cuyo real valor tendrá Vd. ocasión de apreciar.

Mil gracias anticipadas por la acogida que no dudo le dispensará Vd. y un abrazo cordial con mi amistad y admiración de siempre99. Carta manuscrita de Manuel de Falla a Pablo Picasso, fechada en Granada el 28 de septiembre de 1922. A.M.F. 7418-012.   .


Solo a Dios el honor y la gloria

Manuel de Falla fue enterrado en la catedral de Cádiz. En el epitafio de su tumba mandó escribir SOLI DEO HONOR ET GLORIA (Solo a Dios el honor y la gloria). Un lema que hizo suyo, pues procuraba huir de todo alarde de vanidad y orgullo.

En enero de 1932, el gobierno aprueba una circular en la que se ordena que se retiren los crucifijos de las escuelas y un proyecto de ley donde se secularicen los cementerios, algo que va a contrariar a don Manuel y que enlaza con su epitafio: «Solo a Dios el honor y la gloria», pues en 1932 el Ayuntamiento de Sevilla quería brindarle un homenaje, que Falla rechazará. La carta a Segismundo Romero y al periódico La Unión nos lo indica:

Lamento que, como suele ocurrir ahora, alguien pudiera darle una errónea significación política, cuando, como usted sabe, ella sólo obedece a hondas convicciones mías, avivadas ahora por las circunstancias, cuyo reflejo en mi espíritu también usted conoce. Porque si  ahora se niega oficialmente a Dios todo homenaje, ¿cómo yo, pobre criatura suya, podría aceptarlo? y añade en su carta a La Unión: Los cristianos de España atravesamos momentos de amargura y duelo profundos, pero yo entiendo que no debemos jamás servirnos de la religión como arma política, ni tampoco emplear el ataque personal, ni nada parecido para defenderla, contraviniendo por ello el verdadero espíritu del cristianismo…1010. Carta manuscrita de Manuel de Falla a Segismundo Romero, fechada en Granada el 3 de abril de 1932. En: PASCUAL RECUERO, Pascual (estudio y transcripción). Cartas de Falla a Segismundo Romero. Granada, Ayuntamiento de Granada y Patronato Casa-Museo Manuel de Falla, 1976, p. 278. Carta publicada por La Unión. Sevilla, 10 de junio de 1932. A.M.F. P-6418-065 y ss.  


La misericordia cristiana

En la mentalidad de Manuel de Falla, su condición de cristiano le exigía una postura comprometida con el ser humano, al que él veía como imagen de Dios. En una carta al periódico La Unión, él mismo declara:

A juicio mío, debe ser siempre reconocido el verdadero católico, por su «hambre y sed» de justicia y por su amor de caridad1111. FALLA, Manuel de. «Una carta de Don Manuel de Falla». Artículo publicado por La Unión. Sevilla, 10 de junio de 1932. A.M.F. P-6418-065 y ss..   .

Al desarrollarse su vida en la primera mitad del siglo XX, sufrió las dos guerras mundiales, y muy especialmente los enfrentamientos producidos durante el establecimiento de la Segunda República y la Guerra Civil Española. Así lo percibía al escribir sobre Wagner:

Wagner era, como tantos otros de su categoría, un enorme personaje de aquel enorme Carnaval que fue el siglo XIX, y al que solo puso término la Gran Guerra, principio y base del Gran Manicomio que está resultando el siglo en que vivimos1212. JIMÉNEZ, Luis. Mi recuerdo humano de Manuel de Falla. Granada, Universidad de Granada, 1980, p. 47.  
.

Ese «Gran Manicomio» le hizo abandonar París en 1914 y, cuando se proclama la Segunda República en 1931, denunciará los abusos y desmanes provocados por los movimientos populares que no estaban siendo controlados. Aunque Manuel de Falla en un principio estuvo de acuerdo con la llegada del nuevo gobierno, muy pronto se decepcionará por el cariz violento de los acontecimientos. Su cambio de actitud puede verse en dos cartas al hispanista y musicólogo inglés John Brande Trend:

Realmente ha sido maravilloso el modo de efectuarse la revolución. Dios quiera que siga su marcha normal por el mismo sereno camino1313. Carta mecanografiada de Manuel de Falla a John B. Trend, fechada en Granada el 4 de mayo de 1931. Se conserva el original en la Universidad de Granada. Se puede consultar fotocopia en A.M.F. 7698-052 y copia mecanografiada en 7698-030. En: DENNIS, Nigel (ed.). Manuel de Falla - John B. Trend. Epistolario (1919-1935). Granada, Universidad de Granada y Archivo Manuel de Falla, 2007, p. 189. .

Sin embargo, días más tarde le vuelve a escribir diciendo: «Estos días que conocerá usted por la prensa cuentan entre los más amargos de mi vida»1414.Carta mecanografiada de Manuel de Falla a John B. Trend, fechada en Granada el 20 de mayo de 1931. Se consreva el original en la Universidad de Granada. Se puede consultar fotocopia en A.M.F. 7698-053 y copia mecanografiada en 7698-031. En: Ibid., p. 191.. Y es que al poco tiempo, Falla advierte las primeras evidencias de descomposición social y espiritual, y así se le escribe a Fernando de los Ríos sus inquietudes, ya que era entonces ministro de Justicia:

Los sucesos han dejado, entre otros sedimentos, una impresión de desamparo, que unida a la actitud de cierta parte –aunque infinita– del pueblo, hace temer a algunos religiosos por su seguridad personal, y así me lo manifiestan para prevenirle a usted, conociendo la amistad que felizmente nos une1515. Cartas de Manuel de Falla a Fernando de los Ríos, fechadas en Granada el 19 de junio y el 13 de agosto de 1931. En: POESÍA: Revista ilustrada de formación poética..., p. 220.   .

Alarmado, le envía un telegrama en el que le vuelve a insistir:

Hemos dirigido Alcalá Zamora telegrama protestando pasividad autoridades ante sucesos. Un fuerte abrazo1616. Telegrama de Manuel de Falla a Fernando de los Ríos. A.M.F. 7492-025.   .

El telegrama decía así:

Grupos no numerosos han estado cometiendo en la ciudad toda clase de sacrilegios, atropellos a domicilios religiosos e insultos a sus personas, sin eficaz intervención a autoridades. A. V. vuestra Respetuosamente como representante supremo Poder, acudimos con nuestra información y nuestra indignada protesta1717. TITOS MARTÍNEZ, Manuel.  «Actitudes políticas de Manuel de Falla: confianza, desconcierto y prevención», Cuadernos de Historia Contemporánea, vol. 33 (2011), p. 203-234.   .

Manuel de Falla no duda en unirse a un grupo de amigos para denunciar y protestar por la política antirreligiosa, entre los que se encontraban Ramón Pérez Roda, Francisco González Méndez, José María Bérriz, Eusebio Borrajo, José Segura, Emilio García Gómez y Hermenegildo Lanz.

En una carta a Segismundo Romero, escrita con toda la influencia franciscana, le explica cómo deber ser la actitud del cristiano ante las atrocidades que se estaban cometiendo:

Acuérdese usted de lo que hablamos en el jardín, al admirar aquella maravilla de los árboles floridos. Esta obediencia del hermano árbol a la Ley divina es la que, de ser observada su hermano el hombre –imagen de Dios–, completaría espléndidamente la armonía de la Naturaleza creada, en vez de destruirla. Y esto es lo que sólo el Cristianismo puede conseguir, y para eso –y para sus consecuencias en el Tiempo y en la Eternidad–, el Verbo de Dios se hizo Hombre. Y esta es la fuerza única y constante por la cual el ser humano debe respetar, favorecer y amar a sus semejantes (y estos, a su vez, recibir con amor ese respeto y ese beneficio) aún en las circunstancias más aparentemente contrarias a la práctica eficaz de aquellos sentimientos exigidos por la Ley divina. Solo así la Humanidad puede transfigurarse, purificándose de esa voluntaria y grosera ferocidad (tan frecuente hasta en sus sectores más opuestos), que la hacen tan poco… atractiva1818. Copia de carta mecanografiada de Manuel de Falla a Segismundo Romero, fechada en Granada el 3 de abril de 1932. A.M.F. 7528-060 y 061. En: Cartas de Falla a Segismundo Romero..., p. 278.   .

Unos días después continúa la carta en la que cuenta:

…y hoy, a causa de la huelga revolucionaria (en este momento estalla la quinta bomba, ¡o lo que sea!)1919. Copia de carta mecanografiada de Manuel de Falla a Segismundo Romero, fechada en Granada el 11 de abril de 1932. A.M.F. 7528-061. En: Ibid., p. 279..

Los años treinta van a suponer un calvario para el compositor, su salud se ve mermada por el clima violento y anticlerical que vive: la circular del año 32 prohibiendo los crucifijos en las escuelas, la secularización de los cementerios, la quema de algunas iglesias granadinas y la muerte y tortura de algunos religiosos. Todos estos acontecimientos mueven a Manuel de Falla a escribir a Manuel Azaña, presidente de la República, en ese momento diciéndole:

Mi muy distinguido amigo: al mismo tiempo que me complazco cordialmente en felicitarle por su elevación a la Presidencia de la República, quiero manifestarle un vivísimo anhelo, en el que participan muchos miles de españoles: que veamos el final de esta etapa de amargura que sufrimos los cristianos de España a causa de la destrucción de nuestros templos, de las inmundas blasfemias públicas y colectivas –comenzando por los ultrajes más horrendos al Santo Nombre de Dios, venerado hasta ahora en todos los siglos y por todos los pueblos cultos e incultos de la tierra– y del martirio de personas que han consagrado su vida a la caridad. Por eso yo suplico, no solo al Presidente de la República sino a la persona de tan fina sensibilidad literaria que siempre he considerado como amigo, que nos ayude en este trance, sirviéndose de su autoridad suprema.

Con tal esperanza le dirijo esta carta, la única que desde hace mucho tiempo escribo a causa de una grave enfermedad, ocasionada por todos estos sacrilegios y sucesos, que ha puesto en peligro mi vida. Y esté usted absolutamente seguro de que le hablo solo como católico, con independencia de todo interés político (que nunca he tenido) o puramente humano, cuya mezcla con la religión me ha parecido siempre reprobable
2020. Copia de carta mecanografiada de Manuel de Falla a Manuel Azaña, fechada en Granada el 23 de mayo de 1936. A.M.F. 6732-006.   .

Como hemos visto, a Manuel de Falla le mueve su fe y no la política, de ahí que procure ayudar a todas las personas sin distinción de su signo político.

Durante la guerra civil, Manuel de Falla consciente de su influencia, se sirvió de ella para ayudar a quienes lo necesitaron, como ocurrió con su amigo Hermenegildo Lanz que había sido arrestado en el año 36 por segunda vez, y temiendo por su vida escribió una carta muy meditada al Coronel Nestares en la que decía:

Muy distinguido Sr. mío:

Aún sin tener el gusto de conocerle personalmente, me permito dirigirme a Vd. para rogarle su ayuda que creo eficacísima, en asunto que vivamente me preocupa, esperando que, por la posible gravedad del mismo, perdonará Vd. mi atrevimiento y las molestias que por ello le cause.

Se trata de don Hermenegildo Lanz, antiguo y muy querido amigo nuestro. Y hasta colaborador artístico en una de mis obras, en la que realizó el decorado, como quizá sepa Vd., dicho Sr. fue detenido y puesto en libertad. Ahora me dicen que vuelve a estar en peligro, y hasta, tal vez, con graves consecuencias. Muy angustiado por ello, y sabiendo que Vd. también es amigo suyo, confío en que compartirá mis sentimientos, rogándole me indique que pudiera yo hacer, ya sea en unión de Vd., o en la forma  que Vd. crea más oportuna para ayudar en este trance a nuestro amigo.

Anticipándole efusivas gracias por ello, y deseando la ocasión de conocerle personalmente, ruego a Vd. me crea su muy auténtico servidor q.e.s.m.2121. Carta manuscrita de Manuel de Falla a José Nestares, fechada en Granada el 3 de septiembre de 1936. A.M.F. 7326-001.   

Manuel de Falla no sólo escribe al coronel Nestares, sino que pide también ayuda a José María Pemán para que intervenga en el caso, como indica la carta:  

Ahora nuevas amarguras perturban mi espíritu; quiero referirme a la aplicación frecuente de la pena capital a personas cuyos delitos acusa, al menos en apariencia, notable desproporción.

Usted sin duda, comparte estos sentimientos, pues todos sabemos sus altas convicciones religiosas y la nobleza de su corazón, y por eso me decido a escribirle, confiando en que usted, con todo su prestigio, pueda influir eficazmente para que se limiten los hechos en cuestión.

Ya sé que en estos momentos, siendo tantos y tan horrendos los crímenes que determinaron el actual movimiento salvador de España, la serenidad de juicio se hace a veces dificilísima; pero por eso mismo creo de obligación estricta para los cristianos que insinuemos nuestros temores y nuestras amarguras quienes, por el cúmulo de graves responsabilidades y preocupaciones, se ven a veces fatalmente obligados a recurrir a procedimientos expeditivos que en tiempos normales no pondrían seguramente en práctica. Y eso sin contar con que la voluntad de los mandos anteriores pudiera no ser siempre exactamente interpretada
2222. Copia de carta mecanografiada de Manuel de Falla a José María Pemán, fechada en Granada el 18 de septiembre de 1936. En: SANCHEZ GARCÍA, Fernando. La correspondencia inédita entre Manuel de Falla y José María Pemán, 1929-1941. Jerez de la Frontera, Caja de ahorros, 1988, p. 65.  .

Una vez que Hermenegildo Lanz fue liberado, Manuel de Falla siguió velando por su futuro, que se auguraba incierto. Por ello, escribe repetidas veces a José María Pemán hasta zanjar el asunto, como revelan los telegramas2323. Telegramas de José María Pemán a Manuel de Falla, fechados en Cádiz y Burgos en octubre de 1937. A.M.F. 7392-012 y 015. del poeta gaditano, al entonces ministro:

= RECIBO HOY CARTA CERTIFICADA REEXPEDIDA BURGOS SUPONGO SE TRATA ASUNTO LANZ DEL QUE ME OCUPO CON MÁXIMO INTERÉS ABRAZOS.= JOSÉ Mª PEMAN.

= PTE JUNTA TÉCNICA ESTADO COMISIÓN CULTURA Y ENSEÑANZA ASUNTO AGRASOT FAVORABLEMENTE RESUELTO PUNTO RESOLUCIÓN LANZ SALDRA ENSEGUIDA BOLETIN ABRAZOS= PEMAN.


Entre las personas a las que Manuel de Falla ayudó durante la guerra, se encontraba la esposa del Rector de la Universidad de Granada (fusilado en octubre de 1936), Gerda Leimdörfer, quien salvó la vida gracias al compositor. La fe que impregnaba toda la vida de Falla le hacía hablar con determinación sobre los valores cristianos y la importancia de regirse por ellos. Cuando Ramiro Maeztu, le envía al compositor la revista Acción Española y le pide se suscriba a ella, la contestación de Falla no deja lugar a dudas de sus profundas convicciones religiosas. A continuación presentamos la carta de Maeztu y la respuesta de Falla:

Muy Sr. mío:

Tengo mucho gusto de remitirle un ejemplar de «Acción Española» que no dudo verá Vd. Con simpatía y agradecido, dados los principios a cuya difusión se consagra y los ideales que en sus páginas se propugnan.

La Revolución fue obra de las ideas difundidas por escritores y filósofos; y si hasta ahora la Contrarrevolución no ha conseguido imponerse se debe al desprecio con que han mirado los movimientos intelectuales, no obstante ser indispensables para cualquier cambio político estable.

Sin duda por esta labor
«Acción Española»se ve favorecida con la suscripción y colaboración de eminentes personalidades de nuestra Ciencia y de nuestras Letras, sin que falten tampoco autoridades, para nosotros respetabilísimas que nos honran y alientan a proseguir en nuestro empeño, que es filosófico y de cultura y no político. La aspiración es formar un ambiente intelectual propicio a la restauración de los valores de la España tradicional, inculcando que sólo en ello está la salvación, cosa muy necesaria, pues nada sólido y duradero podrá hacerse mientras no se lleve a los ánimos el convencimiento absoluto de estas verdades.

En espera de que vendrá a engrosar nuestro movimiento suscribiéndose, leyendo y propagando «Acción Española» aprovecho gustoso la ocasión para ofrecerme de Vd. atto. amigo y s.s.2424. Carta mecanografiada de Ramiro Maeztu a Manuel de Falla, fechada en Madrid el 7 de agosto de 1936. A.M.F. 7228-001.   

Manuel de Falla le contesta:

Muy Sr. mío:

Por hallarse Don Manuel de Falla en la convalescencia de una grave enfermedad, que ha puesto en peligro su vida, y haberle prohibido los médicos todo esfuerzo, incluso el hablar más de lo necesario y escribir cartas, me ha rogado a mí que conteste a la de Vd. del 8 del corriente, reproduciendo brevemente la conversación que sobre ella sostuvimos.

Don Manuel de Falla  siente mucho no estar conforme con muchos puntos de su carta. Para él la Revolución no fue principalmente obra de escritores y filósofos, sino el resultado de que los católicos olvidaran los principios de justicia y amor, que son esenciales al cristianismo. Por esto permitió Dios el azote revolucionario, para enseñanza y castigo de todos, y para purificar y barrer su aire, como dice Maritain en una de sus obras. El único remedio que tenemos contra ella es, para él, no una Contrarrevolución de tipo conservador, que mantiene incluso lo execrable, por ser seguro, sino una revolución más profunda y alta, guiada por el amor que debemos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. Mientras no se haga esto será inútil apelar a la tradición, palabra que ejerce una influencia casi mágica en ciertos sectores españoles y con la cual se pretende explicar y justificar todo. Don Manuel de Falla cree que sólo hay una tradición siempre verdadera y valiosa, la tradición eterna de la palabra de Dios; toda otra es imperfecta e impura y tiene que corregirse y purificarse contantemente, porque los tiempos demandan cada vez nuevas soluciones y exigen más generosidad y amor por nuestros semejantes. Lo que no sea esto repres
[sic] un tradicionalismo nacionalista que terminará, como todo nacionalismo exagerado, oponiéndose a la verdadera doctrina de Cristo2525. Copia de carta mecanografiada de Manuel de Falla a Ramiro Maeztu, s.f. A.M.F. 7228-002.   .


Testigo de la luz

También se seguirá costeando una lámpara que, en representación de nuestras almas, arda constantemente ante el Sagrario de la Iglesia parroquial.

Manuel de Falla sabía que, como dijo Jesucristo en el evangelio, «los Cristianos son la luz del mundo… Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo»2626. Ídem.   . Eso hizo Manuel de Falla durante su vida, dio gratis lo que había recibido como gracia, sus dos pilares, la fe y la música, poniéndolos al servicio de los demás.

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